domingo, 16 de diciembre de 2018

Castillo de Alcalá de los Gazules



     Con este artículo quiero hacer una breve entrada sobre el Castillo de Alcalá de los Gazules. No es un trabajo de rigurosa investigación ni documentación, sin embargo su lectura resultará muy grata al lector por lo concisa de la misma, lo que le ayudará a tener un conocimiento somero pero a la vez completo de nuestro castillo.



     El castillo fue construido por los musulmanes entre los siglos XII y XIII, aunque tuvo origen romano y testimonio de ello lo encontramos en los sillares romanos sobre los que la imponente construcción se asienta. No obstante, los palimpsestos constructivos no son extraños, dado su dilatado uso y la importancia de la plaza. La clasificación dada es la de “alcázar con cerca”. Su diseño es de estilo almohade y contaba con una fortificación que rodeaba la villa denominada “Qalat at Yazula" por entonces, y de la que aún se conservan diversos tramos de muralla, varias torres albarranas y entradas, como la Antigua Puerta de la Villa, Puerta Nueva o Puerta del Sol.

Tramo de muralla
Torre Albarrana

Torre Albarrana
Torre Albarrana
Antigua Puerta de la Villa
Puerta del Sol

     Aparte de los elementos ya mencionados, a día de hoy se conserva parte de la Torre del Homenaje, de planta rectangular con muros reforzados con un talud o alambor, de construcción posterior, que refuerza muy notablemente dos tercios de la altura de sus muros. De la construcción pueden apreciarse restos de una bóveda, un arco ojival, la puerta y su división en tres plantas, que marcan sus diferentes épocas. También resulta interesante el aljibe donde almacenaban el agua, ya que se encuentra en perfecto estado de conservación.


     En cuanto a su historial de ocupación, si me permitís que sea escueto e incluso esquemático en su redacción, serían los musulmanes, como ya mencioné, quienes se ocuparan de su construcción en su versión actual, más concretamente los almohades. Más adelante, el rey de Granada haría entrega del mismo a una familia cuyo apellido daría nombre a la fortaleza, esto es, Castillo de los Gazules. Los musulmanes dieron paso a los cristianos en época de Fernando III el Santo tras la conquista de Sevilla en 1248, momento en que se inició la ocupación de las poblaciones situadas en las cuencas del Guadalete y el Barbate; y entre ellas, Alcalá de los Gazules. Sin embargo esta ocupación fue pacífica, presumiblemente con una pequeña presencia militar castellana. Sería 1264, año de la rebelión de los mudéjares, el que marcó el desarrollo del enclave alcalaíno, ya que éste quedaría desde entonces, con Alfonso X el Sabio, y durante un largo período de tiempo como villa de frontera de primera línea, por lo que las embestidas musulmanas eran constantes con el consiguiente deterioro de la fortaleza. En este sentido, hay constancia documental, por ejemplo, de que en 1294 se destinaron 3.000 maravedíes para mejorar la fábrica del castillo.  Alcalá llegó a pertenecer a las tierras de realengo de Jerez de la Frontera, que cumplía el papel de proveedor de retaguardia. En 1402 se recoge una asignación de 77.250 maravedíes al castillo de Alcalá para una población castrense de 54 caballeros, 60 ballesteros y 70 lanceros.


     Finalizada la conquista, el uso dado al castillo de Alcalá, como le pasó a otros castillos de frontera, fue perdiendo el carácter netamente militar, cayendo casi en el abandono con la consiguiente ruina por la falta de mantenimiento. Se ha podido documentar que a partir del siglo XVII la planta baja de la torre del homenaje llegó a usarse como simple cuadra.

Imagen del castillo desde San Vicente


     Años más tarde pasaría a depender de la Casa de Alcalá, cuya cabeza ostentaba el título de Duque de Alcalá. Con el posterior crecimiento de la ciudad, ésta traspasa con creces los muros del castillo por lo que pasa a tomar la denominación de Castillo de Alcalá de los Gazules. Se sabe que a finales del siglo XVIII el alcaide del castillo fue Alonso Delgado de Mendoza y Pérez de la Peña, que era caballero de la Real Maestranza de Caballería de Ronda.

Imagen del castillo en los años 80´s
Castillo de Alcalá

     Será en el siglo XIX cuando el castillo vuelve a tener un breve periodo de uso militar, con la ocupación del recinto fortificado por las tropas napoleónicas durante la Guerra de la Independencia. Durante este periodo se levantaría una planimetría del recinto.

Plano del Castillo 1811

Plano del Castillo 1811


Plano francés 1811


Plano francés 1811


Plano francés 1811



     Debido a las bajas que provocaron los alcalaínos en las tropas napoleónicas, éstas como represión serían las que inutilizaran las defensas al retirarse del emplazamiento en 1811, bombardeando la fortaleza antes de su marcha. Este hecho no fue exclusivo de Alcalá, sino que fue una práctica extendida por distintos enclaves, valga citar como ejemplo el Castillo de Arcos de la Frontera, el cual, como aconteció en el castillo que nos ocupa, fue volado a la retirada de las tropas francesas. Desde aquel momento fue iniciándose el declive final del castillo de Alcalá, que se aceleraría a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, llegándose ya en estas fechas a colmatar el acceso a los pisos superiores de la torre del homenaje. Los habitantes de la zona reutilizaron las piedras para construir. Parte de la fortificación, como el patio de armas, se encuentra en la cerca del Beaterio de Jesús, María y José, mientras que algunos tramos de la defensa amurallada se encuentran embutidas en viviendas. Finalmente, la construcción de los depósitos de agua en el recinto del castillo y la reutilización de parte de la fábrica acabaron por dejar a la fortaleza en un estado deficiente.

Cerca del Beaterio
Almena en vivienda

Muros en viviendas
Muros en viviendas

Muros en viviendas

Muros en viviendas




     No obstante, el castillo es digno de ser visitado, sobre todo tras su restauración. La majestuosa construcción fue declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de monumento.

Interior del castillo
Torre del homenaje

Arco
Escalera

Pesebres
Parte baja del castillo
Vista del Castillo desde los depósitos de agua


BIBLIOGRAFÍA:

-Anuario Arqueológico de Andalucía 2004. Cádiz. [ver aquí]

-Wikipedia: Castillo de Alcalá de los Gazules [ver aquí]

-Castillosnet.org: Castillos de España - Castillo de Alcalá de los Gazules [ver aquí]







jueves, 8 de noviembre de 2018

Peña Arpada: Historia y Magia


     Para muchos Peña Arpada no es más que una roca que te encuentras junto a la carretera que une las poblaciones de Alcalá de los Gazules y Paterna de Ribera, sin embargo, algo que es tan cotidiano para algunos no deja de ser un lugar mágico y misterioso, y no solo por lo atractivo del lugar paisajísticamente hablando, sino por la singularidad que presenta desde el punto de vista geológico, biológico e histórico.


     Peña Arpada es una enorme elevación de piedra caliza, aunque en su parte superior sobresalen grandes formaciones rocosas de arenisca. Es un lugar muy llamativo que conforma un promontorio idóneo para otear todos los territorios situados a una distancia considerable, por lo que no es de extrañar que a lo largo de la historia haya sido un lugar estratégico codiciado por el hombre.  Así en la peña podemos encontrar indicios del paso de las distintas culturas que lo han habitado.



    Peña Arpada fue hábitat del hombre prehistórico y éste dejó marca de ello. En la cara Sur de la formación rocosa podemos encontrar indicios de industria lítica y lo que parece ser un taller de sílex con abundantes restos de este material. El sílex, por sus características, y más concretamente por su capacidad de romperse en lajas cortantes, era usado para la fabricación de herramientas y armas.

Sílex
     No es el único indicio de actividad prehistórica en la zona, ya que tanto en la base como en las cuevas, cavidades y grutas que se sitúan en la enorme roca podemos encontrar indicios de enterramientos prehistóricos y abundante cerámica, si bien es cierto que la cerámica existente abarca un amplio abanico temporal.

Restos cerámicos
Grutas con restos cerámicos

     Peña Arpada también cuenta con indicios de los pueblos ibéricos, lo cual no es exclusivo de esa roca, ya que en Peña Abatida, que se encuentra a escasa distancia, se encontraron restos de una construcción que fue usada por los pueblos íbero y romano. Peña Arpada no fue menos en ese aspecto, de ahi que en una ocasión, mientras trepaba por una de las grandes formaciones de la misma, pude observar en una de sus paredes una inscripción muy degradada. Se la mostré a un amigo arqueólogo y me afirmó que se trataba con casi toda seguridad de una inscripción ibérica. Según un epígrafo, la inscripción podría corresponder a los caracteres "s" (S) y "ki-gi" (Z), además de otros caracteres casi irreconocibles.

Peña Abatida
Restos de construcción en Peña Abatida
Inscripciones
Inscripciones

     Dicho esto, no obstante, el mayor atractivo del lugar, arqueológicamente hablando, y a mi parecer, es la torre de vigilancia que se erige sobre la peña. Se trata una torre de planta cuadradangular construida sobre la propia roca caliza. Peña Arpada en sí es una fortaleza natural y la construcción de una torre en una de las zonas altas de la formación rocosa no haría más sino agudizar esa cualidad. La datación de la torre es incierta, siendo probablemente de época medieval, de origen visigótico o andalusí. Es muy posible que fuese coetánea a la torre de la Mesa del Esparragal, con la cual mantiene contacto visual, además de con otras fortalezas de la zona, como Torrestrella o la ciudad de las Correderas, lo que facilitaría la comunicación entre las mismas. La torre, aun estando en gran estado de deterioro, deja ver que consta de tres niveles como mínimo o, al menos, son los que conserva. El primero de ellos se encuentra bajo el nivel del suelo. No es muy perceptible, pero en las estaciones secas, cuando la hierba ha marchitado se observa perfectamente la parte superior del arco de la entrada subterránea. El segundo nivel, a ras del suelo de la roca, es el que mejor conserva la dependencia con techo en forma de arco. El tercer nivel está muy desprendido, pero se puede acceder a él a través de los muros traseros de la construcción.

Restos de la torre
Restos de la torre

Restos de la torre
Interior de la torre
 
     Otro atractivo arqueológico y geológico con que cuenta Peña Arpada se encuentra en la antigua salina que se sitúa a pies de la estructura rocosa. Hay dos teorías sobre su datación. La primera de ellas afirma que se trata de una salina de origen romano. La segunda sostiene que la salina tiene una antigüedad de "solo" unos cuantos siglos. Sea como fuere, la salina es antiquísima y de la misma solo se conservan unas especies de canales de ladrillo sepultados bajo los sedimentos que arrastra el arroyo. Sin embargo, según las riadas, o si se aparta un poco la tierra, se aprecian con facilidad los restos cerámicos perfectamente colocados. La salina tomaba el agua de un manantial salado que emana en el lugar, siendo un tipo de acuífero habitual en la zona, así podemos citar el que se encuentra en el Cortijo de la Joya, enclave donde se ubicó una industria salinera hasta tiempos recientes.

Manantial salado
Restos de la salina

Restos de la salina
Restos de la salina

     La explotación de Peña Arpada no queda ahí. Hubo más industrias aprovechando sus características y, puesto que se trata de una gran masa rocosa, es lógico que se usara como cantera. No solo se explotó para la extracción de material de cantera, sino que se usó como cantera de fabricación de piedras de molino. Al adentrarnos en los grandes riscos que conforman el enclave podemos toparnos con los numerosos huecos dejados sobre la roca debido a la extracción de bloques para su posterior tallado y transporte a los numerosos molinos de la zona y alrededores. La fabricación de la piedra moledera se realizaba en el lugar, lo cual se constata con la existencia aún sobre la peña de varias piedras semiacabadas o incluso listas para su uso. También es habitual encontrar por la zona utensilios para la extracción de los bloques de piedra y posterior tallado.

Hueco de extracción
Piedra de molino

Utensilio para extracción de bloques


     En definitiva, Peña Arpada es un lugar con potencial en el campo de la arqueología, y a ello coadyuvan otros pequeños hallazgos de lugareños como monedas, una espada árabe, etc., pero este lindo promontorio tiene otros encantos y particularidades aún más exclusivas.


     Geológicamente es un lugar muy particular, y no solo por lo llamativo que es de por sí una formación rocosa de tal envergadura en una campiña, sino por su amplio abanico de curiosidades. Como mencioné es una formación caliza que cuenta con grandes riscos de arenisca, aunque también es abundante la ofita. Por otra parte, en el lugar podemos encontrar manantiales de agua dulce y manantiales de agua con una salinidad de un 60% superior a la del agua marina. Pero la joya de la corona, geológicamente hablando, la tenemos en que Peña Arpada cuenta con un volcán de fango... Sí, has leído bien: un volcán de fango.

     Este volcán de fango fue descrito por el ilustre geólogo José Macpherson de la siguiente forma:

«Al pié de la Peña Arpada entre Paterna y Alcalá de los Gazules, es el único otro punto de la Provincia en donde también he visto estas salsas bien caracterizadas.

En este sitio como á doscientos ó trescientos metros del apuntamiento de ofota que sale á la luz del pié de esta roca, observé en Mayo de 1870 un pequeño volcán de fango, notable por lo perfectamente regular de su forma.

Este cono truncado tenía unos dos metros de elevación por unos tres ó cuatro de diámetro en su base, y estaba formado por un finísimo barro.

En la parte superior había un pequeño charco de agua del que se desprendían abundantes burbujas de gases con fuerte olor de hidrógeno sulfurado. Era tanta la sal que el agua contenía, tan grande el estado de concentración en que estaba, que á la sazón cristalizaba por los lados del cono y por ciertos sitios parecía éste un montón de nieve.

Estas emanaciones gaseosas acompañadas de fango son frecuentes, pero en lo general no forman conos, y ocurren en el fondo de los arroyos.»

     Pero si pensáis que este volcán de fango es lo más particular de Peña Arpada, os equivocáis de nuevo, ya que al fin y al cabo, aún siendo un fenómeno extremadamente extraño, se da en algunos otros lugares, no así lo que a continuación os muestro.

     Nos internamos en el campo de la biología. Peña Arpada es un lugar con una fauna bastante singular, pero es en el mundo de la botánica donde destaca por encima de todo, ya que, aparte de la abundante y característica flora de que dispone, es el ÚNICO lugar del mundo donde se encuentra la Silene Gazulensis. Es una flor endémica que se encuentra únicamente en Peña Arpada, no existe otro lugar en el mundo donde se pueda encontrar esa planta. Se trata de una preciosa flor del género Silene, de la familia Caryophyllaceae catalogada en el "Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada de España".

Silene Gazulensis

     Pues bien, para finalizar solo quería hacer hincapié en que cuando paséis por la carretera y veáis ese "pedrolo", no penséis que se trata de un peñasco más de los que tenemos, sino que se trata ni más ni menos que de PEÑA ARPADA.


BIBLIOGRAFÍA:

-Anuario Arqueológico de Andalucía 2006 [ver aquí]

-MacPherson y Hemas, José. Bosquejo Geológico de la provincia de Cádiz, Imprenta Médica, Cádiz 1872.

-Bañares, A., Blanca, G., Güemes, J., Moreno, J.C., Ortiz, S.: "Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada de España". Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino.




jueves, 4 de octubre de 2018

Bronce de Lascuta

     Con este post, que no es fruto de una investigación propia, sino que  he usado como fuente principal un artículo publicado en el Diario de Cádiz, quiero acercaros un poco y de forma escueta a EL BRONCE DE LASCUTA o LASCUT, la inscripción romana más antigua de España que fue hallada hacia 1866 en Alcalá de los Gazules, y que ahora pasa inadvertida para miles de españoles que cada año visitan el principal museo de París. 

     Como he mencionado, es la inscripción en latín más antigua hallada en España, uno de los más importantes documentos escritos que atestiguan la presencia romana en la provincia de Cádiz. Miles de españoles visitan cada año el edificio que alberga esa joya arqueológica, pero muy pocos reparan en ella. EL BRONCE DE LASCUTA ve pasar a su lado a cientos de personas procedentes de su tierra, de la tierra sobre la que habla. No le echan cuenta. Incluso gentes muy cercanas, que llegan a París desde Jerez, Alcalá y toda La Janda, recorren las salas del Museo del Louvre sin saber que en el ala Sully, en el primer piso, en la sala número 32, la Salle des Bronzes, en la vitrina M6, les espera esa pieza que alguien encontró hacia 1866 en Alcalá de los Gazules. 


Expositor del Museo del Louvre

     El Bronce de Lascuta, una pequeña placa de 25 centímetros por 14, contiene un resumen de un decreto promulgado en el año 189 antes de Cristo por el general romano Lucio Emilio Paulo. El decreto libera a los habitantes de la Torre Lascutana, ubicada en Alcalá de los Gazules, de la servidumbre a la que estaban sometidos por Asta Regia, ciudad situada muy cerca de Jerez, en la actual Mesas de Asta. Es un gesto de agradecimiento a los lascutanos (esclavos de los Asta Regia) por su ayuda contra la rebelión de los astenses contra los romanos. Su transcripción reza así: L. AIMILIVS L. F. INPEIRATOR DECREIVIT | VTEI QVEI HASTENSIVM SERVEI | IN TVRRI LAVSCUTANA HABITARENT | LIBEREI ESSENT AGRVM OPPIDVMQV(e) QVOD EA TEMPESTATE POSEDISENT | ITEM POSSIDERE HABEREQVE | IOVSIT DVM POPLVS SENATVSQVE | ROMANVS VELLET ACT(um) IN CASTREIS | A(nte) D(iem) XII K(alendas) FEBR(uarias). Su traducción puede ser así: "Lucio Emilio, hijo de Lucio, general, decretó que quienes, siendo esclavos de los hastienses, habitaban en la torre Lascutana, fuesen libres y ordenó que el campo y la ciudad, que durante aquel tiempo habían poseido igualmente los poseyeran mientras el pueblo y el senado romano así lo desease. Dado en el campamento el día 12º antes de las calendas de febrero (19 enero)".



     Una interpretación muy abierta y actualizada vendría a explicar que el Bronce de Lascuta es como la carta fundacional como municipio independiente de Alcalá de los Gazules, el decreto por el que nuestra localidad se segrega de Jerez hace más de dos mil doscientos años.

     Cualquier pueblo querría conservar una joya así, un vestigio tan valioso de su pasado. Cualquier país querría recuperar esa pieza histórica. Por eso en los años ochenta, el Ayuntamiento de Alcalá de los Gazules trató de lograr que el bronce regresase a su tierra. Un concejal de Alcalá y delegado de la Junta de Andalucía en Cádiz, técnico municipal por entonces, contactó con el Museo del Louvre para reclamar el bronce. No se encontró con la negativa que preveían. Pero sí con una propuesta que no hubo modo de cumplir en ese momento.

     Los responsables del museo les plantearon permutar esa pieza arqueológica por otro objeto francés que poseyese el Estado español. Los alcalaínos se dirigieron al ministerio de Cultura y explicaron la situación. Y la respuesta, si es que la hubo, sí que fue negativa. No obstante, algo sí que consiguió Alcalá en ese intento. Desde el Louvre les enviaron una réplica exacta del Bronce de Lascuta que desde entonces está expuesta en el salón de plenos del Ayuntamiento.

Réplica en el Ayuntamiento de Alcalá
     En las últimas fechas ha resurgido el interés por recuperar el bronce, esta vez de forma más notoria debido a las diversas publicaciones e informaciones periodísticas y televisivas que han sido publicadas al respeto (El Español, La Voz de Cádiz, Canal Sur, Cuatro, etc). En esta ocasión fue el alcalde, Javier Pizarro, quien impulsó la moción en la Diputación de Cádiz, siendo aprobada por unanimidad, instando a la Junta de Andalucía y al Ministerio de Cultura a emprender las acciones necesaria con Francia para recuperar la preciada pieza.

Noticia
Canal Sur Noticias

     Otra muestra del incipiente interés de la localidad por esta pieza fue la colocación de una réplica a gran escala en la rotonda del Paseo La Playa. Primeramente se colocó en solitario, pero a posteriori se acompañaría a la gran obra de bronce de un panel informativo.

Réplica en la rotonda
Réplica en la rotonda

     Alcalá de los Gazules es la heredera de la Turris Lascutana y el Bronce de Lascuta, del que se conserva una réplica en el Ayuntamiento de Alcalá y otra en el Museo Arqueológico de Jerez, ademas de otra copia en una colección privada de una familia con raíces alcalainas, se ha convertido en nuestro auténtico DNI romano que nos legitima como pueblo con una antigüedad de al menos dos mil doscientos años.

     La réplica del bronce expuesta en Jerez la donó en 2012 la Asociación de Amigos del Museo. La placa comparte espacio desde entonces con otras piezas procedentes del otro lugar al que hace referencia la inscripción romana, Asta Regia.

Asta Regia

     A pocos kilómetros de Jerez en dirección a Trebujena, el yacimiento arqueológico de Asta Regia, uno de los más importantes de Andalucía, esconde los restos de un enclave en el que se asentaron tartesios, turdetanos, romanos y árabes. Todo eso está bajo un campo de propiedad privada, oficialmente protegido pero hasta hace no mucho un sitio del que han salido muchos objetos valiosos. En la época a la que remite el Bronce de Lascuta, cuando los romanos están colonizando la Península Ibérica, Asta Regia era una ciudad que resistía ante Roma, un reino turdetano que había dominado gran parte del territorio del Bajo Guadalquivir y del que dependían la ciudad, las tierras y los habitantes de la Torre Lascutana.

Yacimiento de Mesas de Asta (Asta Regia)

     Más adelante, Asta Regia y Lascuta fueron ciudades romanas, la segunda en una ubicación estratégica, a mitad de camino con Carteia. Hoy, los lugares en los que se levantaron comparten la ausencia de un ambicioso plan de excavaciones que muestre lo que fueron; y que aporte cultura y empleo. No debe ser ajeno a ello que el Bronce de Lascuta, la joya arqueológica que las nombra, se encuentre en el Louvre y aquí haya que conformarse con réplicas.



Como cierre a este post, quisiera hacer un inciso personal, y es que vivo por estas calles: L. Paulo Emilio, Bronce de Lascut... Y es al revés, ¡¡¡Emilio Paulo!!!  A ver si le cambian el nombre. Y a los funcionarios de la Administración que envían cartas, la "L." de L. Paulo Emilio significa Lucio, no Licenciado :)

Tablilla de calle

Tablilla de calle



BIBLIOGRAFÍA:

-"La joya gaditana que guarda el Louvre". Diario de Cádiz. [ver aquí]

-"Un pueblo de Cádiz le declara la guerra al Louvre". El Español. [ver aquí]

La primera emisión latina de Lascuta y Lacca Mopsi

 Artículo publicado por Francisco Jordi Páez en "Apuntes Históricos y de Nuestro Patrimonio 2025". 1. Introducción      El present...